Una madre sin matriz
“A veces me pregunto cómo una persona que no ha pasado por el dolor que sienten las féminas al traer un hijo al mundo puede tener tanta conexión con este. Creo que es un don especial de Dios”, dice el esposo de María. El dos de enero del año 2000, María Hernández, con apenas veinte años de edad fue diagnosticada con cáncer de cuello uterino. Hoy, 17 años después, Hernández cuenta cuan doloroso fue para ella ese momento que, sin embargo, no dete rminó lo feliz que iba a ser en la vida. “Ese día pensé que iba a morir, mi mundo se derrumbó. Siempre que escuchaba que alguien tenía cáncer al poco tiempo fallecía, por lo que mi esperanza no fue mucha en ese momento”, cuenta. Recuerda cómo su doctor comenzó a darle alternativas, “esperanzas de vida”. Dentro de ellas estaba la opción de extraerle la matriz, esto la hacía feliz a medias ya que desde su niñez su deseo fue tener varios hijos, y esta idea descartaba toda posibilidad. “Mi familia comenzó a busca...