Una madre sin matriz
“A veces me pregunto cómo una persona que no ha pasado por el dolor que sienten las féminas al traer un hijo al mundo puede tener tanta conexión con este. Creo que es un don especial de Dios”, dice el esposo de María.El dos de enero del año 2000, María Hernández, con apenas veinte años de edad fue diagnosticada con cáncer de cuello uterino. Hoy, 17 años después, Hernández cuenta cuan doloroso fue para ella ese momento que, sin embargo, no dete
rminó lo feliz que iba a ser en la vida.
“Ese día pensé que iba a morir, mi mundo se derrumbó. Siempre que escuchaba que alguien tenía cáncer al poco tiempo fallecía, por lo que mi esperanza no fue mucha en ese momento”, cuenta.
Recuerda cómo su doctor comenzó a darle alternativas, “esperanzas de vida”. Dentro de ellas estaba la opción de extraerle la matriz, esto la hacía feliz a medias ya que desde su niñez su deseo fue tener varios hijos, y esta idea descartaba toda posibilidad.
“Mi familia comenzó a buscar opiniones con diferentes especialistas, pero ya mi caso no tenía mucha salida, pues cuando mi problema fue descubierto ya estaba en una etapa muy avanzada. Cada doctor que me revisaba decía lo mismo. Finalmente procedimos a la operación”, hace memorias Hernández.
María cuenta que su mayor miedo en aquel momento era que su prometido, Pedro Méndez, la abandonara, dentro de sus planes para el futuro estaba formar una gran familia, pero, debido a su condición esto ya no era más que un sueño inalcanzable, pensaba.
El inicio de una familia feliz
Las cosas sucedieron diferentes a como María pensaba, un año después de su cirugía se graduó de Contabilidad en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, ese mismo día Méndez la sorprendió pidiéndole que se casara con él. Y no es sino hasta siete meses después de la boda cuando reciben la noticia que cambiaria sus vidas para siempre: “Una prima de Pedro, con apenas 14 años había dado a luz a un niño. La calidad de vida en un campo de Las Matas no era tan buena por lo que, además de ´tapar´ la vergüenza, los tíos de mi esposo decidieron enviar el bebé con solo tres meses de vida para Santo Domingo, Pedro y yo nos encargamos de la pequeña criatura con la condición de que nos dejaran adoptarla legalmente, ellos aceptaron y así lo hicimos”, cuenta María con dos gotas de lagrimas que decoran su rostro, al recordar cómo llegó a ellos su primer hijo.
Madre sin útero
En la actualidad, María tiene tres hijos, de los cuales dice sentirse orgullosa. Explica cómo les ha ido diciendo la verdad según estos van entrando en edad de razonar. “El primero fue el más difícil, no sabía cómo decirle que yo no era su madre biológica pero Dios me dio la sabiduría. Le expliqué lo que había sucedido, y no dudó en entenderme y abrazarme.
Me siento bendecida por Dios, no tuve la oportunidad de procrear en mi vientre, pero si tengo la dicha de guiar a dos hermosos reyes y una princesa”, dice María con una mirada que emana felicidad.
Su familia
“María es una excelente esposa, y mejor madre, cada día me impresiona todo el amor que tiene para dar a sus hijos. A veces me pregunto cómo una persona que no ha pasado por el dolor que sienten las féminas al traer un hijo al mundo puede tener tanta conexión con este, creo que es un don especial de Dios”, dice Pedro, quien también expresa sentirse orgulloso de la esposa que tiene.
Héctor, Pablo y Mariel, con 15, 13 y 10 años respectivamente, dicen tener la mejor madre del mundo.
A pesar de que los familiares, y amigos más cercanos conocen la situación por la que María pasó, ellos han decidido mantener el secreto entre familia, por lo que sus nombre fueron cambiados para proteger su privacidad.
¿Por qué no puede tener hijos biológicos?
Existen varios factores que influyen para que una mujer no pueda concebir una criatura en su vientre. Dentro de ellos están, hipoplasia uterina, o como se conoce popularmente, “Matriz infantil”.
Otra de las causas es La Endometriosis, esto es una condición que ocurre cuando el tejido que se encuentra en las paredes del útero (llamado tejido endometrial) crece afuera de centro, por lo general en la cavidad abdominopélvica.
Mala calidad de los óvulos, ovarios poliquítiscos, obstrucción de las Trompas de Falopio, entre otros problemas menos comunes, son otras de las causas que no permite que las féminas procreen.
La buena noticia es que según la Asociación Nacional de Infertilidad de los Estados Unidos, el 65 por ciento de las personas con problemas de infertilidad pueden tener un embarazo exitoso luego de llevar un buen tratamiento.
Por Águeda Solano, especial para Listín Diario
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