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Opinion
Una educación basada en valores
En una sociedad que las niñas de cinco años andan bailando y cantando temas, como “cuando yo le doy ella grita como tarzan”, “te gu’tan la’ chapa que vibran”, entre otros urbanos que utilizan términos despectivos para dirigirse, específicamente al género femenino, como lo es “chapiadora”, y que además transmiten un mensaje negativo, induciendo a lo malo o mostrando contenido de doble sentido, es muy crítico.
No son sólo las letras de estas músicas los males que afectan nuestra sociedad, y es que como bien sabemos la educación comienza por casa, cuando un padre dedica más tiempo a su labor, oficio o profesión que a su hijo, basándose en que le da, según él, todo lo que necesita, cuando realmente el tiempo y la comunicación son lo más importante.
Yo diría que una de las principales causas del embarazo en la adolescencia y la gran ola de delincuencia que afecta nuestro país, es exactamente la carencia de valores, y sobre todo la falta de comunicación que existe en la familia de hoy día. Y es que más que la situación económica son los antivalores lo que lleva a los jóvenes a transgredir las leyes y realizar actos que pueden traerles efectos irreversibles.
Yo me pregunto, cuál es la reacción de una madre cuando su hija de 13 años le da la noticia de que está embarazada, qué siente una madre cuando se entera que su hijo es un delincuente, o peor aún que lo mataron al encontrarlo involucrado en un hecho delictivo.
Pero mi mayor preocupación no es ésta , sino más bien, cuál fue la crianza que esa familia dió a ese niño/niña, cómo se le corregía cuando hacía algo malo… y miles de preguntas más que pondrían a la luz pública la situación que estamos viviendo como sociedad, y antes de la sociedad está la familia, o sea ¿qué estamos formando en nuestros hogares? ¿Cuál es el tipo de educación que estoy dando a mis hijos? ¿Qué no estoy haciendo, o qué estoy haciendo mal?
Si queremos que nuestro entorno, nuestra sociedad cambie, debemos empezar por cambiar nosotros y persuadir a los que tenemos cerca, para que también lo hagan; dejar de reproducir esas músicas, que según sus exponentes solo reflejan la situación que se vive día a día en los barrios de República Dominicana, cuando éstas realidades pueden expresarse de otra manera, sin inducir a lo malo.
Sobre todas las cosas hay que aprender a enseñar buenas costumbres a los niños, fomentar una educación basada en valores, de manera que a la hora de encontrarse con la necesidad u oportunidad de hacer algo incorrecto, opte por no hacerlo.

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