Reportaje

Mujeres que no tienen limites

“Muchos dicen que Dios no da prueba a nadie que no pueda sobrellevar, pero está en nosotros salir adelante”


Santo Domingo. Cuando era pequeña, Melania Jiménez  sufrió Poliomielitis y Meningitis, a los nueve meses de edad. Duró aproximadamente un mes en el hospital, lo médicos no le aseguraban la vida. Luego de ahí pasó esa prueba. Todo continuó normal, sólo sentía algunas secuelas de la enfermedad, le dolían las rodillas cuando hacia mucho frío.

A pesar de tener la espalda arqueada nunca fue un obstáculo para ella, pues siempre realizaba los quehaceres del hogar que le pertenecían.

Recuerda que sus problemas como tales empezaron en el 2005. “Una noche me acosté normal,  al otro día cuando iba a levantarme no podía ni moverme en la cama”, después de ahí comenzó a andar en los hospitales, los médicos le decían que no podían hacer nada por ella. El último lugar donde recurrió, cuenta, fue al hospital Darío Contreras, de ahí la mandaron directamente a la Asociación Dominicana de Rehabilitación, lugar donde nunca le pasó por la mente asistir. Luego de varios meses dándole terapia y medicamentos para los dolores, le informaron que era necesario hacerle una cirugía, pues la terapia ya no ayudaba mucho. Debido a su situación económica en aquel momento, no es si no hasta dos años después cuando la intensidad de la enfermedad la lleva a operarse.

Luego de la operación algunas cosas mejoraron, otras no tanto,  por lo que tuvo que volver a darse terapias, debido a las secuelas de la enfermedad. Durante varios meses tuvo que valerse de un par de muletas para poder caminar, seguido de estas un batón fue su fiel compañero por muchos años.

Una vida normal

Siempre se ha mantenido haciendo todo lo que le pertenece hacer, recuerda que desde muy temprana edad se ha dedicado a trabajar. La vida misma era quien la llevaba a hacer esto, pues no tenía quien supliera todas sus necesidades,  “hay personas que con menos problemas que los míos se sientan a que se lo den todo, yo ni podía hacerlo, ni quería, ‘siempre me ha gustado trabajar”, afirma Yoselin, como es conocida en su entorno.
Cuenta que a pesar de sus limitaciones lleva una vida normal, siempre se ha  mantenido con una buena autoestima, esto lo debe a sus padres,  desde pequeña nunca la limitaron con nada, “si había que fregar, limpiar el piso e incluso buscar agua, mis hermanas y yo íbamos a buscarlas, sin diferencia alguna” expresa.
Ha tenido que aprender a lidiar con muchas cosas, recuerda  como una vez un maestro, de manera indirecta, quiso hacerla sentir mal, ella no hizo caso a eso, y continuó hacia delante. Sin embargo, afirma, esto le ha limitado en algunas cosas (no en todas, hace énfasis), pues está en una edad en la que ya quisiera tener su familia formada.

Ha trabajado un sinnúmero de veces. En la actualidad, se desempeña como representante telefónica en una empresa internacional.
“Muchos dicen que Dios no da prueba a nadie que no pueda sobrellevar, pero esta en nosotros salir adelante”, afirma Jiménez.

No vidente
 El caso de Carmen Delia Martínez es muy diferente,  sufrió preclampsia en su último parto, el de su hija Indira, recuerda que su vida transcurría normal, hasta que un día, cuando el embarazo estaba en sus etapas finales le descubrieron este mal y poco a poco fue perdiendo la visión.
Martínez perdió la esperanza de volver a ver la luz, sin embargo no se resigna y continúa luchando por la vida, y porque sus hijos sigan hacia delante. “Es muy difícil después que estas acostumbrada a hacer todo por si sola, tener que verte obligada a pedir ayuda”, afirma, aun así realiza todo los oficios del hogar, incluso hasta cose las ropas que se van deshaciendo.
 “Hay que adaptarse a las situaciones, hoy día hago mi vida normal como cualquier persona. Tengo un solo problema, y es que soy muy contenta, siempre mantengo una sonrisa”, expresa, a la vez que recomienda a las personas que se encuentra en la misma situación que ella agarrarse de Dios.
Los vecinos de Carmen más cercanos cuentan como ésta pasa sus días sola en casa, y  la mantiene bien ordenada, “ella no se limita, hace todos sus oficios y sobretodo siempre se mantiene feliz, nunca la he visto discutiendo, ni maldiciendo a nadie”, afirma Belkis Herrera, quien es una de sus vecinas más cercana.

Otros datos
Según especialistas en el tema solo un 5% pierde la visión luego de sufrir una preclampsia. La gravedad en la disminución de la visión depende de cuán saludable es la paciente, la presencia de diabetes gestacional e hipertensión influye de manera directa en el índice de pérdida de la vista.

Empleos

Según estadísticas el 66% de personas con discapacidades físicas  en Republica Dominicana no tiene un empleo, al menos no de manera formal.
Agueda Solano
Solanodlsagueda@gmail.com

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