Por un 2019 con menos embarazos precoces
“No queremos máquinas de reproducción de pobreza, no
queremos mujeres, niñas, jóvenes que se les tronche su vida por un embarazo. Lo
que queremos es que nuestras mujeres sean máquinas de reproducción de riqueza, prosperidad,
progreso, porvenir promisorio y, sobre todo, mujeres empoderadas de su propio
futuro y de su participación activa en la sociedad”, así se expresó la
vicepresidenta de la República, Margarita Cedeño, a mediado de año, asegurando que el embarazo precoz
es la mayor amenaza para el desarrollo del país.
No es un secreto que este es uno de los principales males que afectan nuestra sociedad, perjudicando la educación, la economía y hasta la salud, tanto de la madre como de
la criatura.
A inicio del 2018 en República Dominicana la tasa promedio
de embarazos en adolescentes rondaba entre el 27 y 30%. De cada 500 niñas de 15
a 19 años había 45 embarazadas, y en la mayoría de las ocasiones de padres que
también son menores de edad.
Muchas personas dicen, “eso no es nada nuevo, nuestras abuelas
y bisabuelas parián a los 12 y 13 años”,
para no abundar en ese tema solo diré que faltan días para el 2019,
pleno siglo 21 ¿nos vamos a quedar atrapados en el pasado? ¿En serio?
Esto fomenta la pobreza. Cuando una niña se embaraza
significa que uno de los dos tendrá que dejar los estudios (y a veces los dos), para
conseguir un trabajo donde le paguen lo “suficiente” para comer y suplir lo
básico. O sea, no hay buena calidad de vida.
Lastimosamente el 61.4% de las adolescentes que han llevado
un bebé en su vientre pertenecen a las clases económicas y sociales más bajas
del país. Y según datos reales no pasan de un nivel de educación básico.
Adolescentes, embarazadas y consumiendo alcohol…
A inicios de este mes la periodista Doris Pantaleón publicó
un reportaje donde explicaba que el consumo de alcohol entre embarazadas es
alarmante, y según el informe citado el 58% son niñas, al sumar el uso
de otras drogas alcanza 73.3% de este grupo poblacional.
Contrario a algunas creencias populares que dictan que tomar
bebidas alcohólicas “limpia a los niños” el consumo de estas puede producir
daños como, “bajo peso al nacer, circunferencia pequeña de la cabeza, falta de
crecimiento, retraso en el desarrollo y fallas orgánicas”.
Educar para evitar
Y la finalidad de este escrito no es juzgar ni maltratar a
las jovencitas que han salido embarazadas precozmente, es más bien hacer un
llamado a la sociedad, a los padres, hermanas, amigos, amigas y todo el que
pueda colaborar (con un consejo, una charla, una pastilla…) con la erradicación
de este flagelo.
Educar es fundamental para prevenir, pero lamentablemente
estamos hablando de un tema tabú para muchas personas (esto y las enfermedades
de trasmisión sexual, que es otra cuestión), padres que lo evitan lo más que
pueden hasta que se encuentran con la realidad.
Es una responsabilidad que no se le puede dejar solamente a
Profamilia, el Estado o a los anuncios de empresas que trabajan con métodos de
planificación.
Hasta junio de este año en el país habían 3.7 millones de
niños niñas y adolescentes (según cifras de la Alianza por los Derechos de la
Mujer y la Familia), lo que es equivalente al 38% de los ciudadanos, los
hombres y las mujeres del mañana; nuestro futuro.
Ayudemos a que esa parte de la población se desarrolle como
es debido, para que mañana contemos con personas con una mejor educación. Que
la calidad de vida mejore, que pasemos de ser un país tercermundista a uno donde no
existan los “ninis”, o que al menos sean muy pocos.
Por estas razones y más, mis deseos para este 2019 son:
Que las niñas dejen de parir; que empiecen a tener metas reales; que
estudiar sea una primera opción; que no se lleven por lo que ven en las redes
sociales; que no fumen tanta hookah... Que piensen en un futuro productivo; que
sueñen en grande; que su espejo no sean los delincuentes, los capos, ni las
"chapeadoras"; que dejen de cosificar su cuerpo.
Anhelo que los niños, niñas y adolescente hagan las cosas que van con
su edad. Que quemen etapas; que no desperdicien ni frustren su juventud.
Ojalá, ojalá, ojalá entiendan que todo lo que hay debajo del Sol es
vanidad. Que la vida pasa, que comer lechosa verde causa alergia. Que tener
hijos es una bendición, pero cuando hay edad y estabilidad emocional suficiente
para tenerlo...
“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene
su hora”, Eclesiastés 3.1
Las cifras citadas
en este artículo han sido ofrecidas por la Maternidad San Lorenzo de Los Mina.y Listín Diario



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